Algún día tenía que volver...
Todo se ha tornado tan predecible, tan obvio era que algún día debía regresar a la naturaleza propia y para volver había que tomar de ayuda a lo que alguna vez cambió el camino, como para no dejar en duda su presencia fiel y callada, las probabilidades y un refrán gastado ganan esta vez sin muchos sobresaltos, sin realmente algo que temer ni mucho menos que esconder en esta vida. Algunos se habrán dado cuenta del regreso, la mayoría no, entre ellos podría incluirme, pero sería una falta de respeto hacia quienes influyen de cierta forma, hay que darles el agradecimiento.
Ya no ves a una doctora en tu camino, ni a alguien que ladra agobiadamente, ni mucho menos a alguien cuyos oídos sangran.
Pestañas negras.
La sangre alguna vez brotará de tus oídos al arrepentirte de los momentos en los que mi alma pidió oscuridad para poder seguir elevándose, para poder seguir con vida.
Ya no ves a una doctora en tu camino, ni a alguien que ladra agobiadamente, ni mucho menos a alguien cuyos oídos sangran.
Pestañas negras.
La sangre alguna vez brotará de tus oídos al arrepentirte de los momentos en los que mi alma pidió oscuridad para poder seguir elevándose, para poder seguir con vida.
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