martes, noviembre 08, 2005

Martes de madrugada..

... Y es difícil mantener esta fidelidad, la postura casi religiosa que sostengo con el alma.
No me importa lo que se piense alrededor, ni la cara con la que me puedan reclamar, yo no soy el que debe recibir reclamos, me voy a olvidar de recibir órdenes, al menos por los próximos 30 años.

Y es que tú (lector) podrías ser capaz de darte cuenta de todo lo que rodea a un árbol joven y vigoroso que se encuentra callado y cansado, podrías aconsejar que saque a relucir su vitalidad, pordrías reclamarle también algunas cosas, pero si no llevas un sufrimiento al igual que él y aún así lo haces serías un hipócrita. Y es por eso que no nos gusta ser hipócritas, verdad?

A veces juego a que los carros o mis pasos son sílabas y avanzo a su ritmo, es divertido, pero es de las cosas más terribles que puedes hacer. Sé que no me entiendes, lector, pero de eso se trata.

Si estás leyendo esto con mi consentimiento es porque realmente confío en tí.